AVA-ASAJA plantea flexibilizar el umbral de la cláusula automática del arroz

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La organización agraria mantiene reuniones con europarlamentarios para conseguir flexibilizar la cláusula automática del arroz que regula cuándo se activan mecanismos de protección frente a las importaciones.

El sector arrocero pide un umbral más realista para frenar las importaciones

El próximo 28 de abril, el Parlamento Europeo votará una medida clave para el futuro del arroz comunitario. Se trata de la cláusula automática que regula cuándo se activan mecanismos de protección frente a las importaciones. En este contexto, AVA-ASAJA ha intensificado su actividad en Bruselas con un objetivo claro: lograr que esa cláusula sea realmente eficaz y se adapte a la situación actual del mercado.

La organización agraria valenciana, en coordinación con ASAJA y Copa-Cogeca, está manteniendo reuniones con europarlamentarios de distintos grupos políticos españoles para trasladarles la preocupación del sector y tratar de sumar apoyos antes de la votación.

Uno de los puntos clave del debate es el volumen de importaciones a partir del cual se activaría automáticamente la cláusula de salvaguarda. Actualmente, la propuesta que está sobre la mesa fija ese límite en 570.000 toneladas de arroz importado, principalmente desde países beneficiados por el programa “Todo menos armas” (EBA), como Camboya y Myanmar.

Sin embargo, AVA-ASAJA considera que ese umbral está muy por encima de lo que el mercado puede soportar. Por ello, plantea rebajar significativamente el criterio de activación. Según la organización, esto permitiría reaccionar antes ante situaciones de saturación y evitar daños mayores en el sector.

Un sector en dificultades: precios a la baja y exceso de stock

Los datos recientes de 2025, demuestran esta postura. Las importaciones provocaron una acumulación de arroz en el mercado europeo y una caída de aproximadamente el 25% en los precios en origen. Para los productores, esto ha supuesto un duro golpe a la rentabilidad de sus explotaciones.

La situación actual del sector arrocero es compleja. Los agricultores se enfrentan a un escenario de precios bajos, altos costes de producción y dificultades para dar salida a sus cosechas. El exceso de stock acumulado en los últimos meses es una de las principales preocupaciones.

Desde AVA-ASAJA advierten de que el mercado ya está en una situación límite. Tanto productores como industria coinciden en que a partir de unas 200.000 toneladas de importaciones ya se empiezan a notar efectos negativos. Superar ampliamente esa cifra, como propone el actual umbral, haría que la cláusula llegara demasiado tarde y perdiera su función protectora.

Esta coyuntura está generando incertidumbre en el sector, hasta el punto de que algunos agricultores se plantean reducir o incluso abandonar el cultivo en futuras campañas si no se adoptan medidas eficaces.

Movilización en Bruselas para influir en la decisión final

Ante este escenario, AVA-ASAJA ha desplegado una intensa agenda de trabajo en Bruselas. Su presidente, Cristóbal Aguado, y el secretario general, Juan Salvador Torres, están manteniendo reuniones no solo con europarlamentarios, sino también con representantes de organismos clave como las Direcciones Generales de Agricultura (DG AGRI) y de Salud y Seguridad Alimentaria (DG SANTE), así como con la Representación Permanente de España ante la Unión Europea (REPER).

Las primeras reacciones son positivas. Algunos eurodiputados ya han mostrado su disposición a presentar o apoyar enmiendas que rebajen el umbral actual y lo adapten mejor a la realidad del sector.

Además, desde el ámbito institucional también se están dando pasos en la misma dirección. En el Consejo AGRIFISH, países como Italia y España han impulsado iniciativas para reforzar las cláusulas de salvaguardia, mientras que el ministro de Agricultura, Luis Planas, ha defendido también avanzar en el etiquetado del país de origen del arroz, una reivindicación histórica del sector.

Con la votación a la vuelta de la esquina, el sector arrocero apura sus opciones para influir en una decisión que será determinante para su futuro. La clave estará en si las instituciones europeas logran encontrar un equilibrio entre el comercio internacional y la protección de los productores comunitarios.

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