
Con casi tres millones de hectáreas dedicadas a una agricultura más sostenible y responsable, España se consolida como líder europeo en producción ecológica.
España, referente europeo en producción ecológica
Es el primer país de Europa en superficie dedicada a la producción ecológica, con casi tres millones de hectáreas destinadas a la agricultura sostenible. Así lo confirma el informe de estadísticas de producción ecológica 2024, publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).
A nivel global, España ocupa el sexto puesto en el mundo en extensión ecológica, lo que refuerza su papel como potencia agroalimentaria y su compromiso con un modelo de producción respetuoso con el medio ambiente.
Según los datos oficiales, la superficie agraria útil ecológica alcanzó las 2.944.941 hectáreas al cierre de 2024. Aunque representa una ligera reducción de 46.940 hectáreas respecto al año anterior, su peso relativo dentro del total cultivado ha aumentado un 2,33 %, situándose ya en el 12,31 % de la superficie agraria útil de España. Las comunidades autónomas con mayor disminución de hectáreas ecológicas fueron Andalucía, Castilla-La Mancha y la Comunitat Valenciana, regiones tradicionalmente líderes en este tipo de cultivo.
Impulso en cultivos ecológicos de alto valor
Dentro de la producción vegetal ecológica, el informe destaca el crecimiento de varios cultivos estratégicos. Las superficies de tubérculos y raíces aumentaron un 7,3 %, las plantas destinadas a alimentación animal subieron un 2,9 %, y las hortalizas frescas y fresas crecieron un 1,2 %.
En el ámbito internacional, España es líder mundial en la producción de aceitunas y uvas ecológicas. De la misma forma, ocupa el tercer puesto mundial en cítricos ecológicos, productos de alta demanda tanto en el mercado europeo como en el nacional por su calidad y sabor.
El sector ecológico español es un pilar fundamental para la transición hacia una agricultura más sostenible y competitiva. La diversidad de suelos, climas y cultivos convierte a España en un país con una oferta ecológica rica y variada. Estos productos aportan un valor añadido a la dieta mediterránea, reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Para las cooperativas agrarias, la producción ecológica representa una oportunidad estratégica: impulsa la sostenibilidad, fomenta la innovación y refuerza el vínculo entre los productores y los consumidores que buscan alimentos saludables, locales y respetuosos con el medio ambiente.








