LA UNIÓ Llauradora advierte de los sobrecostes de producir alimentos en verano

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La organización agraria La UNIÓ Llauradora alerta de los sobrecostes que afrontan los agricultores valencianos en verano con combustibles en un 90% y fertilizantes un 82% más caro que en 2020.

Combustibles, fertilizantes y energía disparan los sobrecostes agrícolas

Según los datos oficiales del Ministerio de Agricultura, el índice general de precios pagados por los bienes y servicios utilizados en la actividad agraria se sitúa en 129,54, tomando 2020 como base 100. Esto supone que los insumos agrícolas son cerca de un 30% más caros que en 2020.

Algunos de los gastos esenciales para agricultores y ganaderos han experimentado incrementos muy superiores a la media. Desde 2020, los combustibles acumulan una subida superior al 90%, mientras que los fertilizantes son un 82% más caros y la energía ha aumentado un 48%.

También se han encarecido el mantenimiento y reparación de maquinaria (+39%), los productos fitosanitarios (+29%) y los gastos generales de las explotaciones (+28%).

Especialmente preocupante es la evolución de los fertilizantes nitrogenados. El nitrógeno cuesta ya más del doble que en 2020. La urea al 46%, por ejemplo, ha pasado en solo un año de 52,69 a 72,84 euros por cada 100 kilos, un incremento del 38%.

Durante el verano, estos costes se intensifican por las mayores necesidades de riego, bombeo de agua, tratamientos, fertilización y utilización de maquinaria.

LA UNIÓ pide un diésel agrícola profesional con fiscalidad reducida

Ante esta situación, LA UNIÓ Llauradora propone establecer un diésel agrícola profesional destinado específicamente a agricultores y ganaderos, con una tributación reducida tanto en el IVA como en el Impuesto sobre Hidrocarburos, dentro de los límites establecidos por la normativa europea.

La organización defiende sustituir las ayudas temporales y las devoluciones posteriores por un sistema estructural que permita reducir directamente el precio del combustible utilizado para producir alimentos.

«No tiene sentido que un combustible esencial para producir alimentos sostenga una tributación diseñada fundamentalmente para el consumo ordinario», señala el secretario general de LA UNIÓ, Carles Peris.

La entidad también reclama medidas para reducir la factura energética mediante autoconsumo, energías renovables, almacenamiento energético, modernización de los sistemas de riego y mejoras en eficiencia.

Los agricultores afrontan mayores costes sin recibir mejores precios

LA UNIÓ advierte además de que el incremento de los costes no se traslada de forma equivalente a los precios percibidos por los productores. Los elevados márgenes entre origen y destino alcanzan, entre otros ejemplos, el 424% en la lima, el 385% en la lechuga y el 321% en el calabacín. En productos ganaderos llegan al 423% en el cerdo y al 348% en el cordero.

Por ello, la organización reclama una aplicación efectiva de la Ley de la Cadena Alimentaria que garantice que agricultores y ganaderos puedan cubrir sus costes y recibir una remuneración justa.

«Si queremos garantizar la producción de alimentos y mantener explotaciones viables, las políticas públicas no pueden limitarse a actuar sobre los precios finales; también deben ayudar a reducir los costes estructurales de producción», concluye Peris.

Con estas propuestas, pretenden aliviar la situación en la que se encuentran los productores con unos costes de producción que se han disparado en los últimos años y que durante los meses de verano tienen todavía mayor impacto en las explotaciones valencianas.

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