
La uva valenciana vive una grave parálisis comercial por la caída de las exportaciones, los aranceles y el exceso de oferta, poniendo en riesgo la rentabilidad del sector vitivinícola.
Las guerras, los aranceles y las importaciones agravan la crisis del sector vitivinícola
La campaña de vendimia en la Comunitat Valenciana arranca con un escenario de gran incertidumbre. A falta de una semana para el inicio de la recolección, el mercado de la uva permanece prácticamente bloqueado, una situación que está afectando de lleno a la rentabilidad de los viticultores valencianos.
La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) alerta de una parálisis comercial de la uva valenciana provocada por la ralentización de las operaciones de compraventa, la acumulación de existencias en las bodegas y la caída de las exportaciones, factores que amenazan la viabilidad económica de numerosas explotaciones.
Según AVA-ASAJA, la situación responde a una combinación de factores internacionales que están alterando el mercado del vino europeo. Entre ellos destacan los conflictos bélicos en Ucrania y Oriente Medio, los aranceles impuestos por Estados Unidos y el incremento de las importaciones procedentes de terceros países favorecidas por acuerdos comerciales de la Unión Europea.
A esta coyuntura se suma un fenómeno inédito para muchas bodegas valencianas: la competencia del vino francés comercializado a precios muy bajos, incluso por debajo de los costes de producción españoles. Esta situación dificulta aún más la comercialización del vino nacional y presiona a la baja el precio de la uva.
Los productores denuncian además que los vinos importados compiten bajo condiciones diferentes, al no estar sometidos a los mismos requisitos europeos en materia de seguridad alimentaria, sostenibilidad y trazabilidad.
La caída de los precios afecta tanto a la uva tinta como a la blanca y al cava
Aunque la pérdida de valor de la uva destinada a vinos tintos viene registrándose desde hace varias campañas debido a los cambios en los hábitos de consumo, la actual crisis también alcanza a la uva blanca y a la destinada a la elaboración de cava.
En la comarca de Requena, los viticultores han visto cómo las principales bodegas redujeron prácticamente a la mitad las cotizaciones ofrecidas por la uva para cava respecto al año anterior. Esta decisión se justificó por una supuesta recuperación de la producción catalana, aunque finalmente la cosecha se vio afectada por enfermedades fúngicas.
La consecuencia es un deterioro generalizado de la rentabilidad del sector, justo cuando comienza la planificación de una nueva vendimia.
Ante esta situación, AVA-ASAJA solicita a las administraciones europeas y españolas un paquete de actuaciones que permita equilibrar la oferta y la demanda y garantizar la viabilidad del sector vitivinícola.
Entre las principales propuestas destacan:
- Aplicar de forma inmediata el Paquete del Vino aprobado por la Unión Europea.
- Financiar ayudas al arranque voluntario de viñedos para reducir el exceso estructural de producción, permitiendo su replantación si el mercado mejora.
- Mantener e incrementar el presupuesto destinado al sector vitivinícola dentro de la Política Agraria Común (PAC).
- Implantar medidas de regulación de la producción, como la vendimia en verde o limitaciones temporales de rendimientos.
- Garantizar el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria para impedir la venta por debajo de los costes de producción.
- Habilitar una destilación de crisis financiada con fondos públicos para reducir los excedentes acumulados en las bodegas.
- Reforzar la promoción del vino español y el enoturismo con el objetivo de estimular el consumo y abrir nuevos mercados internacionales.
Desde la organización agraria advierten de que, sin una respuesta rápida y coordinada, la campaña de vendimia podría desarrollarse en un contexto de precios insuficientes y escasa actividad comercial, comprometiendo el futuro de miles de explotaciones vitivinícolas de la Comunitat Valenciana.







